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AÑO 1, NÚMERO 2 – PRIMAVERA DE 1997
Publicado el 28/02/2007


CAMBIO DE CUADRO EL ESCENARIO POLÍTICO SANTAFESINO DE CARA A LAS ELECCIONES DE 1997



Lic. Lilia Puig de Stubrin*



Los escenarios electorales son construcciones sociales que se constituyen a partir de las interacciones que los partidos políticos configuran a través del tiempo. En ellos influyen el número de partidos(1), las instituciones que regulan la competencia y la distribución de bancas (normas electorales constitucionales y sistemas electorales complementarios) y los estilos, ligados a las diferentes concepciones de la política, que impactan directamente sobre las posibilidades y las características de los sistemas de partidos.

Los comentarios que se presentan a continuación intentan mostrar las maniobras de las reglas del juego que los partidos políticos han llevado adelante, en la Provincia de Santa Fe, desde el advenimiento de la democracia, y concluyen con la caracterización de la situación de esos partidos frente a los comicios de este año.



LA ACTUACIÓN DEL PARTIDO JUSTICIALISTA EN LOS PROCESOS ELECTORALES DESDE 1983

La Provincia de Santa Fe se ha caracterizado, desde 1983 y hasta 1995, por el predominio del Partido Justicialista, que ha triunfado en todos los comicios para cargos en el estado provincial y ha ganado, en el período 1987-1995, todas las contiendas por las bancas de Diputados Nacionales. Este predominio, a lo largo de los años, ha ido acompañado por una constante: los intentos de restricción de la competitividad en el sistema político, lo cual se ha manifestado en distintas modalidades sucesivas, como las situaciones poco claras en los escrutinios provisorios; las manipulaciones del calendario electoral y las alteraciones del sistema electoral.

I) Situaciones poco claras en los escrutinios provisorios

En dos ocasiones, 1983 y 1995, se produjeron caídas del sistema informático en el momento del escrutinio provisorio, lo que dio lugar a serias dudas sobre los resultados finales. En el primer caso, sorprendió la escasa superioridad de los votos obtenidos para Gobernador por el Partido Justicialista, en un comicio donde el Radicalismo había alcanzado la mayoría suficiente para superar al PJ. en la Cámara de Senadores de la Provincia y en la lista de Diputados Nacionales. En 1995, en el momento en que se suspendía el escrutinio provisorio que realizaba ENCOTESA, Héctor Cavallero(2) fue proclamado gobernador electo, ante la presencia del Secretario General de la Presidencia de la Nación, Alberto Kohan, apelando a los resultados de una encuesta de boca de urna. Al mismo tiempo, los apoderados de los partidos de la Alianza Santafecina -Unión Cívica Radical, Partido Demócrata Progresista y Partido Socialista Popular- reclamaban por la manipulación informativa orquestada desde la Casa de Gobierno y solicitaban, infructuosamente, una intervención del Gobernador de la Provincia.

II) Manipulaciones del calendario electoral

En 1987, el Gobernador Vernet convocó a elecciones de Gobernador en tiempo distinto al de los comicios para Intendente, que se realizaron junto con los de Diputados Nacionales. Se adujeron las exigencias de la Constitución Provincial para la realización del acto eleccionario en los primeros días de septiembre, pero ello no implicaba el desdoblamiento municipal. De lo que se trataba, en realidad, era de una conveniencia política: evitar que la elección comunal de la ciudad de Rosario, que comprendía al intendente Horacio Usandizaga, arrastrara votos a favor de la Unión Cívica Radical.

III) Alteraciones en el sistema electoral.

En 1990, el Gobernador Reviglio promovió la reforma del sistema electoral, con el aval del Presidente Menem y del Consejo Nacional Justicialista. El sistema de simple mayoría para el acceso a los cargos provinciales, que regía por indicación constitucional, fue reemplazado por la ley del doble voto simultáneo y acumulativo. El diseño no siguió las pautas adoptadas en la República Oriental del Uruguay, país que también practica ese sistema. Las notas significativas, a los efectos de este comentario, fueron las siguientes:

• Lemas y Sublemas

La Ley Nº 10.524 designa Lema a los partidos reconocidos en los distintos niveles territoriales en que se divide la Provincia, como también a las alianzas entre ellos concertadas (art.2), y Sublema, a cada una de las líneas internas de los partidos o alianzas que se reconocen parte de algún Lema. No existe límite alguno para la presentación de sublemas. La novedad que trae la legislación es la posibilidad de que los Sublemas acuerden frentes y alianzas con Lemas o con Sublemas del mismo o de distinto Lema y, de esta forma, asistan al comicio con una misma nómina de candidatos (art.15). En este caso, los votos obtenidos se adjudican al Lema que tenga mayor cantidad de afiliados en el ámbito de actuación territorial(3). Es de destacar la diferencia entre la alianza de partidos, que permite llevar distintos candidatos e igualmente acumular sufragios dentro del Lema(4) o alianza, y los acuerdos de Lemas y Sublemas que requieren llevar la misma lista de candidatos.

Esta normativa regula las elecciones provinciales de Gobernador y Vice, de diecinueve Senadores Departamentales, de cincuenta Diputados Provinciales, de Intendentes, de Concejales, de las Comisiones Comunales y de las Comisiones de Contralor de Cuentas. Cada cuatro años, estas elecciones se realizan simultáneamente y, cada dos años, se llevan a cabo las renovaciones de cuerpos colegiados municipales y comunales.

La oferta electoral se constituye, así, a partir de las combinaciones posibles entre Lemas, Sublemas y cargos. Asimismo, la legislación permite el corte de boleta y convalida, como votos al Lema, a los sufragios emitidos combinando varios Sublemas de un mismo Lema, pero de distintos candidatos(5).

• La asignación de los cargos.

Los cargos únicos se adjudican al Sublema que obtenga el mayor número de sufragios dentro del Lema mayoritario. Las bancas de Diputados deben atender a lo dispuesto por el art. 32 de la Constitución Provincial, que asigna la ventaja al partido que gana las elecciones. En este caso, el Lema mayoritario cuenta con la mayoría parlamentaria. Posteriormente, se procede a distribuir los cargos conforme con el sistema proporcional D’Hont. Los cargos en los consejos municipales y en las comunas se distribuyen, primero, entre los Lemas y, luego, entre los Sublemas según el sistema electoral citado.

• La constitución de los Sublemas.

Los Sublemas se conforman por medio de una Junta Promotora, que presenta a los avalistas ante la Justicia Electoral por medio de sus apoderados. Los avalistas son miembros del partido político que, a través de su firma e identificación, reconocen su apoyo al Sublema. Corresponde señalar que la Ley permite al afiliado ser avalista de cuantos sublemas desee. Existe un porcentaje de avales exigidos sobre el número de afiliados al partido en cada distrito y una combinación, cuando se trata de presentar Sublemas departamentales o provinciales. (V.g., los Sublemas provinciales requieren de un porcentaje mínimo de avales -6%- que debe incluir el 6% del padrón de afiliados de catorce Departamentos)

La reforma electoral se llevó a cabo a fin de evitar que el deterioro del gobierno de Reviglio -signado por las situaciones de corrupción(6), la guerra entre facciones y la ineficiencia- le significara al Partido Justicialista la pérdida del poder político de la Provincia. La controvertida sanción de la Ley(7) fue acompañada de una oportuna intervención al partido oficialista -que impidió la lucha de las banderías por integrar la lista de Diputados Nacionales- y, también, contó con el aparato partidario para la candidatura del extrapartidario corredor de Fórmula 1, Carlos Reuteman.

El Justicialismo aprovechó la nueva regla electoral y, a través de un complejo sistema de Sublemas distritales, logró armar una trama que captó intereses regionales para sumar a la figura enigmática de Reuteman. Los partidos de la oposición marcharon al comicio desde una perspectiva individualista y sin recurrir a políticas de alianza. El resultado demostró que el PJ había acertado con su estrategia electoral(8).

En las elecciones de renovación de 1993 se concretó la Alianza Santafecina en la pequeña ciudad de Villa Ocampo, donde pudo demostrarse que las coaliciones electorales son factibles y que se potencian por la viabilidad de los partidos miembros de llevar sus propios candidatos. En 1995, esta experiencia piloto se concretó en el nivel de la Provincia de Santa Fe, permitiéndole al Partido Socialista Popular acceder al gobierno de la ciudad de Rosario, aún cuando, nuevamente, el sistema de acumulación permitió al PJ alzarse con el gobierno provincial(9).

El triunfo de la Alianza Santafecina llevó al Partido Justicialista a imaginar formas de evitar su participación en los procesos electorales siguientes. En 1995, hubo intentos de impedir la constitución de la Alianza Santafecina, cuando un pequeño partido -Sublema del Partido Justicialista en 1993- promovió la no aceptación de esa coalición por parte del Tribunal Electoral según cuestiones formales(10). En 1996, la facción liderada por el ahora Senador Nacional Carlos Reuteman obtuvo la sanción, en el Senado, de una modificación de la legislación electoral que impide la concurrencia en alianza con listas diferenciadas(11). Ella todavía pende, cual espada de Damocles, sobre la cabeza de la oposición. Carlos Reuteman protagonizó, también en 1994, otro importante intento de continuismo: promovió la reforma de la constitución provincial con miras a lograr la posibilidad de su reelección.

La discusión sobre reglas nuevamente se coloca en el tapete en 1997: esta vez a raíz del cumplimiento de la legislación que estipula modificaciones en el número de bancas de concejales y en la categoría de las poblaciones conforme con los datos del Censo. El Gobernador promovió la suspensión de la aplicación de la norma, a fin de evitar el incremento del número de concejales en algunas ciudades de la Provincia, Santa Fe y Rosario entre ellas. Contar con mayor cantidad de cargos en juego en una elección de renovación facilita, sin duda, los acuerdos de la alianza opositora.



LOS PARTIDOS DE LA OPOSICIÓN FRENTE A LOS CAMBIOS DE REGLAS

Frente a las situaciones planteadas, cabe destacar la actuación del Radicalismo, principal fuerza opositora por su caudal electoral. En relación con las elecciones de 1987 y de 1991, la UCR jugó, implícitamente, en forma funcional a los intereses del partido del gobierno, el Justicialismo. En 1987, con la aceptación del desdoblamiento, perdió la posibilidad del arrastre electoral del intendente rosarino y, en 1990, como la Convención Provincial proclamó la libertad de conciencia para votar a favor o en contra de la reforma del sistema electoral, abrió el camino para la sanción de la Ley de Lemas, que la llevaría a derrotas sucesivas, aún cuando su candidato a gobernador obtuviera más adhesiones ciudadanas. Tal actuación se explica en la lucha que, en esa época, protagonizaron los dos últimos caudillos provinciales: Luis Cáceres y Horacio Usandizaga. El primero aceptó la regla del 87 para que su eventual triunfo en la gobernación no dependiera del segundo; éste impulsó la reforma electoral del 90 para evitar la elección interna que le daría, a la facción rival, nueve bancas en el bloque de diputados provinciales.

Otro de los errores, imputables a la UCR en materia de estrategia electoral, ha sido el abandono de la antigua tradición del equilibrio entre regiones. En las últimas elecciones de 1995, el Radicalismo llevó, mayoritariamente, candidatos del sur provincial, lo cual favoreció las chances del Partido Justicialista, que se preocupó por armar Sublemas que integraran el norte y el sur(12). El mismo defecto tenían las listas de Diputados Provinciales en las elecciones de ese año y la de Diputados Nacionales de 1997, que resultara de la interna partidaria.

Por otro lado, es importante señalar que la Unión Cívica Radical ha sido la promotora de la coalición Alianza Santafecina, que ha significado todo un cambio en los comportamientos electorales y en la cultura partidaria. Esta coalición parte del reconocimiento de un status igualitario entre los partidos miembros, en el que no hay situación de subordinación ni tampoco de cooptación, como en otras alianzas anteriores (v.g. FREJULI, FREJUSO, etc.) Lo paradójico es que la misma regla electoral que buscó impedir la competencia de la oposición brindó la herramienta -las listas separadas- para que partidos de tradición individualista se pudieran coaligar.

Respecto del resto del espectro opositor, cabe indicar que el Partido Demócrata Progresista ha mantenido una actitud contraria a toda manipulación de las reglas de la competencia. Por su parte, el Partido Socialista Popular ha vivido otras vicisitudes: En 1990, cuando un diputado del Partido Socialista Democrático dio apoyo a la reforma electoral, se rompió la alianza que mantenía con aquél. En 1995, además, debió afrontar la ruptura del partido, producida por la constitución del Partido del Progreso Social, liderado por H. Cavallero, luego de que éste perdiera la interna partidaria, y sufrir la negativa del Frente Grande -encabezado por el metalúrgico H. Piccinini- de integrar la Alianza Santafecina.

La situación actual de la Alianza Santafecina ofrece dudas sobre su concreción, tanto para las elecciones locales de renovación como para la lista de Diputados Nacionales. En este marco, resulta llamativo que el sector interno del Radicalismo que perdió la interna frente a las huestes de Usandizaga promueva, públicamente, la concreción de la alianza entre los partidos de la oposición. Surge, aquí, una posición electoral que parece apoyarse en una visión estratégica de acumulación, dirigida a dar batalla al gobierno provincial y también al nacional. El oficialismo partidario de la UCR, por su parte, recomienda la alianza pero ha dejado librado a los distritos la decisión particular, sin por ello abandonar la idea de una sola lista común para Diputados Nacionales(13).

Entre los restantes partidos, el que se muestra más conflictuado para continuar la estrategia competitiva ideada en 1993 es el Partido Socialista Popular, que cuenta, al menos, con dos problemas. Por un lado, debe enfrentar, en la ciudad de Rosario, la candidatura a concejal de Héctor Cavallero, que pondrá en jaque su “territorio de caza” y que, nuevamente, coloca en el primer plano de la vida de ese agrupamiento una antigua cuestión de identidad(14). Por otro lado, tiene que encarar permanentemente, por ser el único componente organizado, la solución de los problemas que generan los grupos que constituyen el FREPASO, que se han visto sacudidos en forma continua por rencillas de candidaturas(15).



EL GOBIERNO PROVINCIAL: LUCHA ENTRE FACCIONES Y GOBERNABILIDAD

Si bien los gobiernos justicialistas se han caracterizado por trasladar al gobierno provincial, especialmente a las cámaras legislativas, los conflictos(16) propios de un partido institucionalmente débil, ello se ha hecho especialmente notorio durante la gestión de Obeid. El escaso caudal de votos con los que asumiera, dejaron al Gobernador a merced de la lucha de facciones: antes de proclamarse su triunfo electoral, Obeid vertebró una alianza con la Generación Intermedia, integrando a Perotti al gabinete, y con el Sublema de Lamberto, llevando al Ministerio de Hacienda a Garnero, a su vez, un recomendado de Cavallo. Esto desencadenó una tensión creciente con el Sublema de Carlos Reuteman, Creo en Santa Fe, que lo impulsara a la Gobernación. Así, el Gobernador, ha tenido que recurrir a los apoyos de la oposición para lograr la sanción de las leyes de presupuesto, de financiamiento educativo y, aun, para la aceptación de su candidato a Presidente de la Cámara de Diputados, en 1996. Por otra parte, ha visto demoradas o bloqueadas sus iniciativas de transformación del Banco de Santa Fe, sus nominaciones para cargos en la Defensoría del Pueblo y en otras instituciones, la continuidad de la política con la Caja de Previsión, etc. Asimismo, Creo en Santa Fe ha llevado adelante acciones políticas -como la sanción en el Senado de la reforma de la Ley de Lemas- tendientes a romper la relación entre el Partido Justicialista y la oposición, y a restarle base de sustentación al Gobernador.

El sistema de decisiones políticas, desde fines de 1996 cuando se rompió el bloque Creo en Santa Fe, se llevó adelante a partir de las acciones del Gobernador Obeid y del Senador Nacional Carlos Reuteman. El primero se apoya en la estructura del gobierno, los diecisiete diputados obeidistas de Creo en Santa Fe, el Partido del Progreso Social y las alianzas circunstanciales con los partidos de la oposición. El segundo cuenta con la conducción partidaria y la mayoría de la Cámara de Senadores. En el orden nacional, Obeid ha manifestado, desde la campaña electoral, su relación con Eduardo Duhalde, a quien lo une no sólo el apoyo sino los Fondos del Conurbano que comparten ambas Provincias. Reuteman, por otro lado, mantiene la lealtad a su hacedor, el Presidente Menem, y ha lanzado su propia candidatura a Presidente para 1999. La situación de mayor independencia de la oposición permite a Reuteman llevar adelante acciones de refuerzo de la identidad partidaria, mediante propuestas políticas autoritarias, destinadas a la restricción de la competitividad del sistema político.

El conflicto entre ambas facciones ha colocado al Gobernador en una situación de debilidad, que tenderá a acrecentarse si los partidos de la oposición son capaces de articular una propuesta política programática y una estrategia de poder con miras a 1999. Si no lo hacen, seguirán jugando al falso juego de la estabilidad institucional que les propone el Gobernador cada vez que algún conflicto partidario limita su capacidad de gobierno. El verdadero juego es otro: la continuidad o no del peronismo en el gobierno de la Nación y de la Provincia. La oposición cuenta hoy con algunas armas que, por aquello de los “efectos imprevistos”, le ha brindado el propio Gobernador: a principios de 1997, Obeid, a fin de contrarrestar una propuesta de su oposición interna, para conformar una comisión bicameral que se ocupara del análisis de los pasivos del Banco de Santa Fe S.A., con especial referencia a la cartera de morosos, logró la constitución de una Comisión Investigadora, con dependencia del Ejecutivo, conformada por representantes de los partidos con actuación parlamentaria y diferentes fuerzas vivas. La presidencia de la misma le fue concedida a Alfredo Nogueras, un respetado dirigente democristiano y amigo del Gobernador. Sin embargo, debido a la acción de los diputados de la oposición que la integran, la Comisión ha sacado a relucir las vinculaciones de los hechos delictivos del Banco Nación con las licitaciones relativas a la informatización del Banco Provincial. Sus averiguaciones han desnudado las responsabilidades de miembros del Directorio del Banco, que se iniciaron en la gestión de Reviglio y que continuaron en la gestión de Reuteman, y, también, los compromisos de algunos jueces con el archivo de expedientes que dieron lugar a la caducidad de delitos. Todavía están pendientes los resultados de las auditorías que fueron encargadas a las universidades. Los efectos en el interior del Justicialismo de lo realizado por la Comisión pudieron verse en una reciente solicitada de ese partido, que reclama su cancelación, aduciendo la politización de la investigación en un año electoral.

La cuestión del Banco de Santa Fe ha develado a los ciudadanos la continuidad en las prácticas del peronismo, más allá de sus maquillajes electorales. La oposición viene exigiendo desde 1991 la investigación de lo ocurrido, pero la respuesta sólo se produjo cuando muchos de los delitos habían prescrito, demostrándose, una vez más, que el poder no se ejerce únicamente desde la acción sino, también, a través de la omisión y del silencio, que son formas de ejercicio que suelen dar mejor resultado.



CONCLUSIONES

Así, el panorama político aparece signado por la debilidad congénita del gobierno, que viene acompañado de serios problemas sociales: aumento de la pobreza y sus emergentes sociales, altos índices de desocupación, incremento de la inseguridad ciudadana, conflicto con los docentes, pérdida de la capacidad de financiamiento local de la producción, apremio financiero del sistema previsional y de la salud.

Frente a esta situación, parecería que el camino del triunfo de la oposición está allanado. Sin embargo, no es así. Quedan varias cuestiones que deben ser resueltas. A saber, el Radicalismo tiene que superar su debilidad interna, resultante de la conducción caudillista de Usandizaga(17) quien, a través de comportamientos autónomos, descoloca, permanentemente, a las autoridades partidarias ante el Gobierno Provincial y reduce a los órganos partidarios a la calidad de instancias ratificatorias de decisiones tomadas casi unilateralmente. La cohesión interna del Radicalismo aparece como una condición necesaria, a fin de fortalecer las relaciones entre los partidos de la Alianza Santafecina, por su condición de mayoría opositora en la Cámara de Diputados. Los tres partidos: UCR, Socialismo Popular y Democracia Progresista tienen en sus manos consolidar la coalición opositora que, ahora más que nunca, está en condiciones de presentar a la ciudadanía, como los informes de la Comisión Nogueras han demostrado, las responsabilidades políticas de los gobiernos justicialistas, desde Vernet hasta Obeid, en los hechos de corrupción. Los compromisos con la venalidad los alcanzan a todos, por acción o por omisión. De igual forma, el Partido Justicialista, a través de sus funcionarios, es el responsable de los efectos sociales que el modelo económico adoptado por el Presidente Menem ha producido a lo largo y a lo ancho de la Provincia. Existen argumentos suficientes en este momento electoral para dejar bien en claro, ante la ciudadanía, que sólo produciendo la alternancia se podrán torcer los rumbos éticos, sociales y económicos para fortalecer las instituciones.

Es posible pensar que la edición de la Alianza Santafecina para la lista de Diputados Nacionales permitiría llevar adelante una experiencia piloto, al estilo de la de 1993, en Villa Ocampo, ya que el candidato del Partido Justicialista es un amanuense del Presidente: el diputado Lamberto, que busca su tercera reelección y cuya actuación en la Comisión de Presupuesto de la Cámara ha significado, por ejemplo, la reducción del presupuesto educativo o la postergación del pago de las deudas que la Nación tiene con la Provincia.

Por otro lado, conocidos los antecedentes arriba detallados, todas las fuerzas políticas opositoras tendrán que tomar a su cargo un celoso seguimiento del proceso legal de reconocimiento de los Lemas y los Sublemas, como así también una estricta fiscalización del comicio. Nadie debe olvidar que el Tribunal Electoral está presidido por quien lo hiciera en las controvertidas elecciones de 1995 y la Oficina Electoral continúa instalada en dependencias del Ministerio de Gobierno.





NOTAS

* Profesora Universidad Nacional del Litoral

 Estamos adoptando la idea de partido político a ser tenida en cuenta en la competencia electoral, señalada por el politólogo Giovanni Sartori, cuando sostiene “..un partido cuenta como importante siempre que su existencia, o su aparición, afecta la táctica de la competencia entre los partidos y en especial cuando altera la dirección de la competencia - al determinar un peso de la competencia centrípeta a la centrífuga, sea hacia la izquierda, hacia la derecha o en ambas direcciones- de los partidos orientados hacia el gobierno”. (Ver Sistema de Partidos, pág. 157. Alianza Editorial. Madrid., 1980)

2 Héctor Cavallero, Intendente de Rosario, encabezaba el sublema del Partido Justicialista de candidatos a la gobernación, constituido a partir de una alianza entre el Partido del Progreso Social y la fracción Generación Intermedia, liderada por Osar Perotti, Intendente de Rafaela. Héctor Cavallero sería, después, funcionario del Ministerio del Interior, en la órbita de la Secretaria de Interior Liliana Gurdulich de Correa.

3 El Partido Justicialista contaba, en el momento de la sanción de la ley, con el mayor número de afiliados.

4 Esta forma será adoptada por los partidos de la Alianza Santafecina a partir de 1997, mientras que la segunda vertebrará la estrategia de acumulación del Partido Justicialista.

5 En las elecciones de 1995 se constituyeron 56 sublemas provinciales, 74 municipales y 261 distritales.

6 Es oportuno recordar que, en este período, fue destituido el Vicegobernador Vanrell -uno de los Doce Apóstoles del grupo de la campaña electoral de1989 del Presidente Menem- por razones de corrupción.

7 El proceso de sanción de la ley estuvo acompañado de discusiones públicas de integrantes del bloque justicialista que, entre otras cosas, denunciaron la distribución de incentivos individuales a propios y a ajenos, con el fin de lograr la mayoría necesaria en la Cámara de Diputados, bloqueada por la ruptura del PJ. La sanción de la ley determinó la ruptura del Partido Socialista Democrático. (Para mayores detalles sobre el proceso de decisión de la reforma electoral ver “Los cambios en las estrategias políticas de los partidos políticos santafecinos desde la sanción de la ley del doble voto acumulativo y simultáneo”, ponencia presentada por L. Puig en el II Congreso Nacional de la SAAP, Mendoza, nov.1995.

8 Mientras H. Usandizaga obtuvo 601.175 votos y Carlos Reuteman 488.105, el Radicalismo conquistó 601.304 votos y el PJ 694.542.

9 El Partido Justicialista se impuso por algo más de 50.000 votos, mientras que el Gobernador Obeid contó con 327.706 adhesiones sobre las 464.270 que obtuvo Usandizaga. Es decir que el Gobernador apenas consiguió poco más del 20% del apoyo ciudadano.

10 Una de las cuestiones que se impugnaban era que la Carta Orgánica de la Unión Cívica Radical no preveía la constitución de alianzas. La omisión había sido salvada por el aval de la Convención Provincial de la UCR que la había aceptado, a condición de estar de acuerdo con el marco programático.

11 En una entrevista publicada en Rosario12 el 1 de diciembre de 1996, Reuteman justificaba su respaldo al proyecto y decía respecto de la Alianza Santafecina: “De tal forma en que está conformada es un fraude electoral, porque el que vota a Binner (Intendente de Rosario), evidentemente, no puede estar pensando lo mismo que un radical y viceversa...( ).Es mucho más sucio que el voto que de Rubeo va a Lamberto y que de Rubeo y Lamberto van juntos a Obeid, que por lo menos son del PJ...”.

12 Al sublema arriba mencionado, Cavallero-Perotti, cabe agregarle el triunfante Obeid (norte)-Venesia (sur).

13 La Convención Constituyente del Radicalismo enmendó, en diciembre de 1996, la Carta Orgánica, confiriéndole a la Convención Provincial la autorización para modificar las listas resultantes de comicios internos cuando de ello dependiera la concreción de una alianza interpartidaria. Esta decisión fue impuesta por la mayoría liderada por H. Usandizaga contra de la voluntad de los otros sectores internos, que entendieron que la modificación de la Carta Orgánica buscaba dejar en manos de ese dirigente el armado de las listas de candidatos de 1997, en razón de que su sector controlaba hegemónicamente los cuerpos partidarios hasta fines del año arriba citado.

14 Desde el surgimiento del PSP, en la década del 70, se distinguen en ese agrupamiento dos vertientes que interpretan en modo distinto la relación con el Peronismo: una populista, tendiente a llevar adelante acuerdos con ese partido, por considerarlo expresión política del movimiento obrero, y otra más ortodoxa que, desde el socialismo, busca disputarle la representación, dando la lucha en la dimensión ideológica.

15 En la ciudad de Santa Fe, durante los últimos días del mes de junio, se realizó una asamblea promovida por la Diputada Nacional Elsa Combes, que dio lugar a una candidatura a diputado nacional, luego impugnada judicialmente por otro sector partidario. Asimismo, las elecciones internas del FREPASO, llevadas a cabo en 1996, se realizaron en situación de impugnación mutua entre las listas y con intervención judicial.

16Coresponde recordar, al respecto, el conflicto legislativo con motivo de la sanción de la Ley de Lemas.

17 Con referencia al tema, es necesario señalar que Usandizaga, si bien nunca ha querido asumir el gobierno partidario - en los acuerdos internos de 1993 y 1995 cedió a grupos minoritarios la Presidencia del partido-, en los hechos ha ejercido el poder de tal investidura. Por lo menos un par de veces, el Gobernador Obeid tuvo reuniones privadas con el actual Senador Nacional, previas a la toma decisiones que afectarían a la oposición.
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