Las Elecciones
LAS
ELECCIONES MUNICIPALES BRASILEÑAS Y EL GOBIERNO LULA*
La
propuesta de este artículo es analizar los sufragios municipales, en primera y
segunda vuelta, que ocurrieron en octubre del 2004 en 5.562 ciudades brasileñas
y que movilizaron más de 120 millones de electores. Estas fueron las primeras
elecciones que se desarrollaron en Brasil desde la victoria del Partido dos
Trabalhadores (PT) en las últimas elecciones presidenciales (2002) y el
comienzo del Gobierno Lula.
Idealizado
desde su fundación (1980) como símbolo de una nueva izquierda latinoamericana,
el PT recibió el impacto generado por la necesidad de gobernar el Estado
brasileño en un contexto en el cual existían enormes expectativas en relación
a la llegada de Lula a la Presidencia de la República. En especial, la tradición
petista de vinculación a los movimientos sociales y las ONGs generó una gran
esperanza en relación a la disminución de la desigualdad social en el país y
mejoría de los principales indicadores sociales (sanidad, educación, etc.).
Con
todo, pasados dos años de gobierno, muchas de las expectativas se desvanecieron
y, especialmente en sectores vinculados a organizaciones sociales, creció la
decepción con los resultados obtenidos por el gobierno. Por eso las elecciones
locales del 2004 ganaron en Brasil gran importancia y fueron consideradas una
primera evaluación del Gobierno del PT.
En
este artículo pretendemos ofrecer al lector un conjunto de informaciones que
posibiliten analizar la actual coyuntura electoral brasileña al mismo tiempo en
que damos nuestro balance de las mencionadas elecciones.
EVALUACIÓN
DE LAS ELECCIONES
En
términos de una evaluación general de los resultados de las elecciones de
2004, un dato importante a rescatar es que cuando terminó la segunda vuelta de
las elecciones, a finales de octubre, rápidamente el PSDB anunció -apoyado por
las principales empresas de comunicación del país- que había sido el
principal ganador de la disputa electoral. Esta versión de la evaluación de
los resultados se expandió por diferentes segmentos de la sociedad brasileña,
interpretación que fue alimentada por algunas derrotas importantes del
principal partido del gobierno, como la que ocurrió en São Paulo, ciudad para
la cual se habían dislocado una parte importante de los Ministros de Lula para
participar de la campaña electoral.
Con
todo, no se puede ocultar que existieron otras motivaciones para justificar esta
posición como, por ejemplo, el interés de los sectores que controlan los
medios de comunicación brasileños de divulgar una imagen del Gobierno Lula
como si hubiera sido vergonzosamente derrotado en las elecciones. A estos
debemos insólitamente sumar los sectores más radicales del PT que también
creen poseer ventajas con esta caracterización.
Como
es conocido, actualmente hay grandes divisiones en el interior del PT y de buena
parte de los movimientos sociales brasileños sobre las políticas sociales y
económicas que están siendo ejecutadas en nivel nacional por el Estado, siendo
que la versión de la derrota electoral está siendo presentada como un repudio
de la población a lo que estos sectores consideran políticas neoliberales del
Gobierno Lula.
No
obstante, si analizamos los principales datos que poseemos sobre los resultados
electorales de 2004 tenemos un cuadro que está muy lejos de pintar la imagen de
una oposición victoriosa y un gobierno derrotado.
Esto
podría ser explicado por dos factores. Primero, porque el Gobierno Lula no
participó de las elecciones de una manera unificada, siendo que los principales
partidos que en el periodo electoral le daban sustentación política (PT, PL,
PTB, PSB, PMDB y PPS) estuvieron en lados opuestos en importantes ciudades como,
por ejemplo, Porto Alegre y São Paulo. Segundo, porque las encuestas de opinión
vienen mostrando que el apoyo de la población al Gobierno Lula es, en muchos
casos, superior a la votación que recibió la alianza de partidos que componen
el Gobierno. De acuerdo con la encuesta publicada en septiembre por el IBOPE, la
evaluación de los ciudadanos sobre el Presidente Lula entre los meses de marzo
y septiembre, en vísperas de la elección, fue positiva considerando que pasó
de 34% para 38% de los encuestados que consideraron el Gobierno Lula como
"excelente" o "muy bueno". Además, 55% de los ciudadanos
que participaron de la pesquisa aprobaron las políticas ejecutadas por el
gobierno federal hasta aquél momento.
Siendo
así, en una elección de alcaldías como la brasileña -con primera y segunda
vueltas- en las cuales existe la posibilidad de re-elección de muchos de los
actuales alcaldes, la evaluación de las acciones de las alcaldías
interfirieron mucho más en la opción de los electores de lo que el plan
nacional.
Dejando
a un lado la hipótesis de que el gobierno fue derrotado en estas elecciones, lo
que aparece con claridad desde los datos disponibles es el crecimiento electoral
del PT, partido de la situación, y del Partido da Social-Democracia Brasileira
(PSDB), principal partido de oposición. Esto es especialmente importante en el
caso del PT, considerando que, en menos de cuatro años el partido consiguió
posicionarse entre, por lo menos, las dos principales fuerzas políticas en prácticamente
todos los estados de Brasil. También no es despreciable la apreciación de que,
en el mismo período, este partido creció en ciudades de diferentes tamaños,
dejando de ser un partido apenas de los grandes centros urbanos.
Localizando
regionalmente los resultados electorales del PSDB podemos observar que sus
victorias están muy concentradas en el Estado de São Paulo, donde fue
victorioso en siete de los más grandes colegios electorales. Más allá de éstos,
el partido posee ahora la administración de dos grandes ciudades en el sur de
Brasil (Florianópolis, en Santa Catarina; y Canoas, en Rio Grande do Sul), una
en la región nordeste (Teresina, capital de Piauí) y otra en la región
Centro-Oeste (Cuiabá, capital de Mato Grosso do Sul). Por su parte, el PT
parece salir de las elecciones de 2004 con un poder nacional consolidado,
llevando en cuenta que el partido venció en 3 de las 9 capitales del Nordeste
(Recife, capital de Pernambuco; Fortaleza, capital de Ceará; y Aracaju, capital
de Sergipe), cuatro de las siete capitales de la Región Norte (Macapá, capital
de Amapá; Porto Velho, capital de Rondônia; Palmas, capital de Tocantins; y
Rio Branco, capital de Acre); la tercera más grande ciudad de la Región
Sudeste (Belo Horizonte, capital de Minas Gerais), la capital de Espírito Santo
(Vitória), tres de las ciudades más importantes del Estado de São Paulo
(Guarulhos, Osasco, Diadema) y otras dos de Rio de Janeiro (Nova Iguaçu y Niterói),
además de Contagem, en Minas Gerais, y Londrina, en Paraná.
Este
ascenso del PT y del PSDB en las elecciones 2004 representa un importante cambio
político en términos de las elites partidarias que dominaron el escenario
brasileño desde la transición democrática concluida a exactos veinte años.
En especial, el Partido do Movimento Democrático Brasileiro (PMDB) y el Partido
da Frente Liberal (PFL), que formaban la alianza que en la transición constituyó
la "Nova República" -sellada por la victoria de Tancredo Neves y José
Sarney en el Colegio Electoral que representó la conclusión de la dictadura
militar inaugurada en 1964-, redujeron en mucho su peso electoral y pasaron de
actores principales para coadyuvantes del cuadro político.
Entretanto,
aún así estos dos partidos se mantienen como piezas importantes en el
equilibrio del juego de fuerzas de un sistema partidario como el brasileño, en
el cual las políticas de alianzas son demasiado frágiles y la posibilidad de
cambios partidarios es permanente.
De
un modo general, muchas son las lecciones de estas elecciones, principalmente si
consideramos la aproximación de la futura elección presidencial en el 2006.
Para la oposición queda la expectativa de crear en nivel local un modelo
diferenciado de gestión política que en el caso del PSDB ya está siendo
llamado del "modo tucano de administrar", haciendo referencia al pájaro
brasileño símbolo del partido. En el caso del PT, lo que las elecciones para
la alcaldías brasileñas demuestran es la necesidad urgente del Gobierno Lula
consolidar una base de sustentación política que no sólo defienda el gobierno
en el Congreso Nacional, sino que también solidifique el apoyo gubernamental en
el nivel local y regional, elemento que será central en el momento de pensar
alianzas políticas para las futuras elecciones presidenciales.
LOS
DATOS ELECTORALES
La
caracterización de los resultados electorales de octubre del 2004 está
directamente relacionada con los parámetros utilizados para su evaluación. En
este sentido, se puede decir que los dos principales partidos brasileños de la
actualidad se podrían considerar ganadores de esta disputa.
Utilizando
como criterio de valoración la cantidad de votos que cada partido político
obtuvo en nivel nacional, el PT salió ganador de estas elecciones considerando
que consiguió, en la primera vuelta, más de 16 millones de votos (17,5%),
seguido muy de cerca por el PSDB que conquistó 15,8 millones de votos (16,54%).
Comparando
estos resultados con las elecciones de 2000, el PT fue el partido político que
más creció en el país, aumentando su votación en casi 4,4 millones de votos.
Después viene el Partido Liberal (PL), con 2,5 millones de votos a más, el
PSDB, con 2,2 millones, el Partido Popular Socialista (PPS), con 1,4 millones de
votos y, finalmente, el PMDB, con casi 1 millón de votos a más. En términos
del número de votos, los partidos políticos que más disminuyeron sus
votaciones fueron el Partido Democrático Trabalhista (PDT), el Partido
Trabalhista Brasileiro (PTB), el Partido Progressista (PP) y el Partido da
Frente Liberal (PFL).
Otro
dato importante que complementa la votación en números absolutos de los
partidos es el número de alcaldías conquistadas, considerado uno de los
principales indicadores de avance o retroceso de los partidos en la estructura
de poder de las ciudades brasileñas.
Desde
esta óptica, el PMDB podría ser considerado el gran ganador de estas
elecciones habiendo conquistado 1057 alcaldías (19%) en todo el país, seguido
por el PSDB, con 871 alcaldías (15,7%), el PFL, con 790 (14,2%); el PP, con 552
(9,9%), el PTB, con 425 (7,6%); y, finalmente, el PT con 441 (7,4%) alcaldías.
Comparando estos resultados con los de las elecciones de 2000 notamos que, a
pesar de no existir un gran cambio en términos de cuáles son los partidos que
obtuvieron el mayor número de alcaldías, sí hubo cambios en términos de
crecimiento electoral. Siendo así, el PMDB redujo el número de sus alcaldías
en 15,93%; el PSDB, en 11,9%; el PP, en 10,81% y, el PFL en 23,24%. Al mismo
tiempo ocurrió un considerable avance de los partidos políticos ligados al
gobierno federal: el PT creció un sorprendente 117,65%, y el PL amplió sus
bases en 61,90%. También en términos de las 27 capitales de los estados
federales el PT pasó, de cuatro capitales en 2000, para nueve, en 2004; después
de él viene el PSDB que paso de cuatro para cinco y el PPS, que ganó sus dos
primeras capitales en las elecciones del año actual.
A
pesar del crecimiento del PT, el partido fue derrotado en dos ciudades
extremamente importantes: São Paulo, uno de los más significativos centros
económicos de América Latina, y Porto Alegre, donde ganó fama mundial el
presupuesto participativo. En la estimación oficial del PT, el partido perdió
188 disputas en el conjunto de las ciudades donde pugnó la administración
municipal en 2004.
Complementando
nuestro intento de ampliar la percepción de los resultados electorales podemos
observar que, con respecto al número de personas que, frente a las victorias
electorales, quedarán bajo la dirección de cada partido político, el PSDB,
que en el 2000 gobernaba poco más de 3,5 millones de brasileños, pasó a
administrar, después de la victoria en São Paulo y otras ciudades, más de 12
millones de habitantes; en contrapartida el PT decreció, dejando de tener más
de 14 millones de habitantes sobre su dirección municipal para pasar a
administrar poco más de 8,7 millones de brasileños.
Haciendo
una apreciación de los resultados en las 62 ciudades brasileñas que poseen más
de 200 mil habitantes, por lo tanto, las más grandes y con más recursos
tributarios, vemos que los dos principales partidos de sustentación del
gobierno retrocedieron muy poco en relación a los resultados de las elecciones
de 2000: el PT perdió cuatro ciudades y el PL otras dos. En compensación, el
principal partido de la oposición, el PSDB, tampoco creció de manera
expresiva, conquistando apenas una municipalidad a más de las que tenía en las
elecciones anteriores. No obstante, si investigamos los resultados de las
elecciones en los 20 más grandes colegios electorales de Brasil tenemos un mapa
electoral donde los aliados del gobierno tienen ventaja. Aún subrayando la
victoria estratégica del PSDB en São Paulo y la victoria simbólica del PPS en
Porto Alegre -donde el PT gobernaba desde hace 15 años-, este partido solamente
fue victorioso en más uno de estos grandes colegios electorales (Curitiba); por
otra parte, el PT fue ganador en siete de ellos (Belo Horizonte, Fortaleza,
Recife, Guarulhos, Santo André, Nova Iguaçu y Osasco).
*
Publicado en Gobernanza, Revista Internacional para el desarrollo humano,
Instituto Internacional de Gobernabilidad de Cataluña, Edición 19, marzo
de 2005.