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LAS ELECCIONES MUNICIPALES BRASILEÑAS Y EL GOBIERNO LULA
Publicado el 02/02/2006
Por Alvaro Barreto* y Alfredo A. Gugliano**
Las Elecciones

LAS ELECCIONES MUNICIPALES BRASILEÑAS Y EL GOBIERNO LULA*

 

 

La propuesta de este artículo es analizar los sufragios municipales, en primera y segunda vuelta, que ocurrieron en octubre del 2004 en 5.562 ciudades brasileñas y que movilizaron más de 120 millones de electores. Estas fueron las primeras elecciones que se desarrollaron en Brasil desde la victoria del Partido dos Trabalhadores (PT) en las últimas elecciones presidenciales (2002) y el comienzo del Gobierno Lula.

Idealizado desde su fundación (1980) como símbolo de una nueva izquierda latinoamericana, el PT recibió el impacto generado por la necesidad de gobernar el Estado brasileño en un contexto en el cual existían enormes expectativas en relación a la llegada de Lula a la Presidencia de la República. En especial, la tradición petista de vinculación a los movimientos sociales y las ONGs generó una gran esperanza en relación a la disminución de la desigualdad social en el país y mejoría de los principales indicadores sociales (sanidad, educación, etc.).

Con todo, pasados dos años de gobierno, muchas de las expectativas se desvanecieron y, especialmente en sectores vinculados a organizaciones sociales, creció la decepción con los resultados obtenidos por el gobierno. Por eso las elecciones locales del 2004 ganaron en Brasil gran importancia y fueron consideradas una primera evaluación del Gobierno del PT.

En este artículo pretendemos ofrecer al lector un conjunto de informaciones que posibiliten analizar la actual coyuntura electoral brasileña al mismo tiempo en que damos nuestro balance de las mencionadas elecciones.

 

EVALUACIÓN DE LAS ELECCIONES

En términos de una evaluación general de los resultados de las elecciones de 2004, un dato importante a rescatar es que cuando terminó la segunda vuelta de las elecciones, a finales de octubre, rápidamente el PSDB anunció -apoyado por las principales empresas de comunicación del país- que había sido el principal ganador de la disputa electoral. Esta versión de la evaluación de los resultados se expandió por diferentes segmentos de la sociedad brasileña, interpretación que fue alimentada por algunas derrotas importantes del principal partido del gobierno, como la que ocurrió en São Paulo, ciudad para la cual se habían dislocado una parte importante de los Ministros de Lula para participar de la campaña electoral.

Con todo, no se puede ocultar que existieron otras motivaciones para justificar esta posición como, por ejemplo, el interés de los sectores que controlan los medios de comunicación brasileños de divulgar una imagen del Gobierno Lula como si hubiera sido vergonzosamente derrotado en las elecciones. A estos debemos insólitamente sumar los sectores más radicales del PT que también creen poseer ventajas con esta caracterización.

Como es conocido, actualmente hay grandes divisiones en el interior del PT y de buena parte de los movimientos sociales brasileños sobre las políticas sociales y económicas que están siendo ejecutadas en nivel nacional por el Estado, siendo que la versión de la derrota electoral está siendo presentada como un repudio de la población a lo que estos sectores consideran políticas neoliberales del Gobierno Lula.

No obstante, si analizamos los principales datos que poseemos sobre los resultados electorales de 2004 tenemos un cuadro que está muy lejos de pintar la imagen de una oposición victoriosa y un gobierno derrotado.

Esto podría ser explicado por dos factores. Primero, porque el Gobierno Lula no participó de las elecciones de una manera unificada, siendo que los principales partidos que en el periodo electoral le daban sustentación política (PT, PL, PTB, PSB, PMDB y PPS) estuvieron en lados opuestos en importantes ciudades como, por ejemplo, Porto Alegre y São Paulo. Segundo, porque las encuestas de opinión vienen mostrando que el apoyo de la población al Gobierno Lula es, en muchos casos, superior a la votación que recibió la alianza de partidos que componen el Gobierno. De acuerdo con la encuesta publicada en septiembre por el IBOPE, la evaluación de los ciudadanos sobre el Presidente Lula entre los meses de marzo y septiembre, en vísperas de la elección, fue positiva considerando que pasó de 34% para 38% de los encuestados que consideraron el Gobierno Lula como "excelente" o "muy bueno". Además, 55% de los ciudadanos que participaron de la pesquisa aprobaron las políticas ejecutadas por el gobierno federal hasta aquél momento.

Siendo así, en una elección de alcaldías como la brasileña -con primera y segunda vueltas- en las cuales existe la posibilidad de re-elección de muchos de los actuales alcaldes, la evaluación de las acciones de las alcaldías interfirieron mucho más en la opción de los electores de lo que el plan nacional.

Dejando a un lado la hipótesis de que el gobierno fue derrotado en estas elecciones, lo que aparece con claridad desde los datos disponibles es el crecimiento electoral del PT, partido de la situación, y del Partido da Social-Democracia Brasileira (PSDB), principal partido de oposición. Esto es especialmente importante en el caso del PT, considerando que, en menos de cuatro años el partido consiguió posicionarse entre, por lo menos, las dos principales fuerzas políticas en prácticamente todos los estados de Brasil. También no es despreciable la apreciación de que, en el mismo período, este partido creció en ciudades de diferentes tamaños, dejando de ser un partido apenas de los grandes centros urbanos.

Localizando regionalmente los resultados electorales del PSDB podemos observar que sus victorias están muy concentradas en el Estado de São Paulo, donde fue victorioso en siete de los más grandes colegios electorales. Más allá de éstos, el partido posee ahora la administración de dos grandes ciudades en el sur de Brasil (Florianópolis, en Santa Catarina; y Canoas, en Rio Grande do Sul), una en la región nordeste (Teresina, capital de Piauí) y otra en la región Centro-Oeste (Cuiabá, capital de Mato Grosso do Sul). Por su parte, el PT parece salir de las elecciones de 2004 con un poder nacional consolidado, llevando en cuenta que el partido venció en 3 de las 9 capitales del Nordeste (Recife, capital de Pernambuco; Fortaleza, capital de Ceará; y Aracaju, capital de Sergipe), cuatro de las siete capitales de la Región Norte (Macapá, capital de Amapá; Porto Velho, capital de Rondônia; Palmas, capital de Tocantins; y Rio Branco, capital de Acre); la tercera más grande ciudad de la Región Sudeste (Belo Horizonte, capital de Minas Gerais), la capital de Espírito Santo (Vitória), tres de las ciudades más importantes del Estado de São Paulo (Guarulhos, Osasco, Diadema) y otras dos de Rio de Janeiro (Nova Iguaçu y Niterói), además de Contagem, en Minas Gerais, y Londrina, en Paraná.

Este ascenso del PT y del PSDB en las elecciones 2004 representa un importante cambio político en términos de las elites partidarias que dominaron el escenario brasileño desde la transición democrática concluida a exactos veinte años. En especial, el Partido do Movimento Democrático Brasileiro (PMDB) y el Partido da Frente Liberal (PFL), que formaban la alianza que en la transición constituyó la "Nova República" -sellada por la victoria de Tancredo Neves y José Sarney en el Colegio Electoral que representó la conclusión de la dictadura militar inaugurada en 1964-, redujeron en mucho su peso electoral y pasaron de actores principales para coadyuvantes del cuadro político.

Entretanto, aún así estos dos partidos se mantienen como piezas importantes en el equilibrio del juego de fuerzas de un sistema partidario como el brasileño, en el cual las políticas de alianzas son demasiado frágiles y la posibilidad de cambios partidarios es permanente.

De un modo general, muchas son las lecciones de estas elecciones, principalmente si consideramos la aproximación de la futura elección presidencial en el 2006. Para la oposición queda la expectativa de crear en nivel local un modelo diferenciado de gestión política que en el caso del PSDB ya está siendo llamado del "modo tucano de administrar", haciendo referencia al pájaro brasileño símbolo del partido. En el caso del PT, lo que las elecciones para la alcaldías brasileñas demuestran es la necesidad urgente del Gobierno Lula consolidar una base de sustentación política que no sólo defienda el gobierno en el Congreso Nacional, sino que también solidifique el apoyo gubernamental en el nivel local y regional, elemento que será central en el momento de pensar alianzas políticas para las futuras elecciones presidenciales.

 

LOS DATOS ELECTORALES

La caracterización de los resultados electorales de octubre del 2004 está directamente relacionada con los parámetros utilizados para su evaluación. En este sentido, se puede decir que los dos principales partidos brasileños de la actualidad se podrían considerar ganadores de esta disputa.

Utilizando como criterio de valoración la cantidad de votos que cada partido político obtuvo en nivel nacional, el PT salió ganador de estas elecciones considerando que consiguió, en la primera vuelta, más de 16 millones de votos (17,5%), seguido muy de cerca por el PSDB que conquistó 15,8 millones de votos (16,54%).

Comparando estos resultados con las elecciones de 2000, el PT fue el partido político que más creció en el país, aumentando su votación en casi 4,4 millones de votos. Después viene el Partido Liberal (PL), con 2,5 millones de votos a más, el PSDB, con 2,2 millones, el Partido Popular Socialista (PPS), con 1,4 millones de votos y, finalmente, el PMDB, con casi 1 millón de votos a más. En términos del número de votos, los partidos políticos que más disminuyeron sus votaciones fueron el Partido Democrático Trabalhista (PDT), el Partido Trabalhista Brasileiro (PTB), el Partido Progressista (PP) y el Partido da Frente Liberal (PFL).

Otro dato importante que complementa la votación en números absolutos de los partidos es el número de alcaldías conquistadas, considerado uno de los principales indicadores de avance o retroceso de los partidos en la estructura de poder de las ciudades brasileñas.

Desde esta óptica, el PMDB podría ser considerado el gran ganador de estas elecciones habiendo conquistado 1057 alcaldías (19%) en todo el país, seguido por el PSDB, con 871 alcaldías (15,7%), el PFL, con 790 (14,2%); el PP, con 552 (9,9%), el PTB, con 425 (7,6%); y, finalmente, el PT con 441 (7,4%) alcaldías. Comparando estos resultados con los de las elecciones de 2000 notamos que, a pesar de no existir un gran cambio en términos de cuáles son los partidos que obtuvieron el mayor número de alcaldías, sí hubo cambios en términos de crecimiento electoral. Siendo así, el PMDB redujo el número de sus alcaldías en 15,93%; el PSDB, en 11,9%; el PP, en 10,81% y, el PFL en 23,24%. Al mismo tiempo ocurrió un considerable avance de los partidos políticos ligados al gobierno federal: el PT creció un sorprendente 117,65%, y el PL amplió sus bases en 61,90%. También en términos de las 27 capitales de los estados federales el PT pasó, de cuatro capitales en 2000, para nueve, en 2004; después de él viene el PSDB que paso de cuatro para cinco y el PPS, que ganó sus dos primeras capitales en las elecciones del año actual.

A pesar del crecimiento del PT, el partido fue derrotado en dos ciudades extremamente importantes: São Paulo, uno de los más significativos centros económicos de América Latina, y Porto Alegre, donde ganó fama mundial el presupuesto participativo. En la estimación oficial del PT, el partido perdió 188 disputas en el conjunto de las ciudades donde pugnó la administración municipal en 2004.

Complementando nuestro intento de ampliar la percepción de los resultados electorales podemos observar que, con respecto al número de personas que, frente a las victorias electorales, quedarán bajo la dirección de cada partido político, el PSDB, que en el 2000 gobernaba poco más de 3,5 millones de brasileños, pasó a administrar, después de la victoria en São Paulo y otras ciudades, más de 12 millones de habitantes; en contrapartida el PT decreció, dejando de tener más de 14 millones de habitantes sobre su dirección municipal para pasar a administrar poco más de 8,7 millones de brasileños.

Haciendo una apreciación de los resultados en las 62 ciudades brasileñas que poseen más de 200 mil habitantes, por lo tanto, las más grandes y con más recursos tributarios, vemos que los dos principales partidos de sustentación del gobierno retrocedieron muy poco en relación a los resultados de las elecciones de 2000: el PT perdió cuatro ciudades y el PL otras dos. En compensación, el principal partido de la oposición, el PSDB, tampoco creció de manera expresiva, conquistando apenas una municipalidad a más de las que tenía en las elecciones anteriores. No obstante, si investigamos los resultados de las elecciones en los 20 más grandes colegios electorales de Brasil tenemos un mapa electoral donde los aliados del gobierno tienen ventaja. Aún subrayando la victoria estratégica del PSDB en São Paulo y la victoria simbólica del PPS en Porto Alegre -donde el PT gobernaba desde hace 15 años-, este partido solamente fue victorioso en más uno de estos grandes colegios electorales (Curitiba); por otra parte, el PT fue ganador en siete de ellos (Belo Horizonte, Fortaleza, Recife, Guarulhos, Santo André, Nova Iguaçu y Osasco).

 


* Publicado en Gobernanza, Revista Internacional para el desarrollo humano, Instituto Internacional de Gobernabilidad de Cataluña, Edición 19, marzo de 2005.

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