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CARTA ABIERTA III: LAS BUENAS INTENCIONES NO SON SUFICIENTES
Publicado el 14/01/2014
Por Luis Aznar
En marzo de 2008, aupada por la crisis de las retenciones y bajo el lema de confrontar con el movimiento de protesta definiéndolo como “destituyente”, se produjo la génesis del colectivo Carta Abierta.

Intentó llenar un espacio relativamente vacío pero conocido: otro intento de intelectuales argentinos, desde cierta izquierda, tratando de hacer peronismo.

Un espacio no un significante vacío como diría Ernesto Laclau, miembro cuasi londinense de Carta Abierta, para discutir sobre el populismo y terminar “explicando” por qué no tenemos que esperar que Cristina Fernández sea como Juan Domingo Perón.

Gracias, no nos habíamos dado cuenta de las transformaciones de época, contextuales y clasistas de la argentina contemporánea.

Otro de los mejores pensadores del colectivo Horacio González, sociólogo, actual director de la Biblioteca Nacional, no es nuevo en estas lides. Hasta donde mi memoria llega ya estaba en esto en los inicios de los años sesenta del siglo pasado cuando hacíamos nuestras primeras experiencias políticas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

González ha argumentado en diversas ocasiones sobre la existencia en la política argentina (sobre todo en las filas de la oposición a la lógica kirchnerista) de exorcistas y/o cabuleros. Pero el problema con esta afirmación es que cabuleros los hay en todas partes. Recordemos la actitud pública del fallecido Kirchner, quien mientras juraba Menem como senador –el mismo al que tiempo antes había apoyado abiertamente definiéndolo como el mejor presidente para la Argentina- hacía cuernitos frente a las cámaras de televisión demostrando así, suponemos, su racionalidad filosófico-política.

Otra de sus interesantes ideas, incorporada a los argumentos de Carta Abierta, es que en el drama de lo nacional y popular existe algo de picaresco lo cual es cierto.

Pero creemos que no puede confundirse esto con el oportunismo que no es popular.

El ventajismo en relación al manejo de lo público es sólo mal gobierno y por lo tanto como lo sabían los filósofos políticos griegos -que tanto le gusta citar a Forster el marketinero del lamentablemente fallecido Nicolás Casullo - pura corrupción.

El hecho que la sociedad argentina, estructurada como una formación social capitalista, es conflictiva no admite discusión. La resolución de dicha conflictividad, sus resultados, dependerá de la dialéctica de la realidad nacional en su momento de síntesis. Como decía el General Juan Domingo Perón (de esto parecía saber más que nosotros), la única verdad es la realidad.

Que no es precisamente la de las cifras del INDEC, los peligrosos tartamudeos de nuestra política internacional, las explicaciones sin sustancia sobre la economía personal del vicepresidente o los exabruptos callejeros de Cabandié.

Habría que preguntarle a Forster, principal lenguaraz de Carta Abierta y candidato derrotado, qué opina ahora de la picardía callejera del compañero cabeza de lista y que interpretación filosófico-política relacionada con el polo nacional -popular tiene de la misma.

Son estas algunas “verdades” que los integrantes de Carta Abierta defienden y no sabemos cómo seguirán haciéndolo ya que la burbuja ideológica está produciendo ruidos de incoherencia alarmantes.

Pero la falta de coherencia, mayor o menor según los actores sociopolíticos involucrados, no es un monopolio ya que en parte la ostentamos casi todos.

Recordemos que el fallo de la Suprema Corte en relación a la Ley de Medios -en cuyo debate intervinieron numerosos miembros de Carta Abierta en el Programa Infomercial 6,7,8 del canal estatal-, terminó apoyando el argumento de la constitucionalidad. Pero el Presidente del Tribunal dejó en suspenso los resultados asegurando que el tema no estaba cerrado.

Ricardo Forster lamentando públicamente la partida del “demócrata nacional y popular” Guillermo Moreno hacia Roma y olvidándose de sus antecedentes mostró los peligros de la “elasticidad” ideológica. En este sentido, estaremos esperando la interpretación de Carta Abierta a la deriva por las islas del Caribe del principal candidato nacional y popular y flamante representante electo del pueblo peronista de la Provincia de Buenos Aires. El silencio de Carta Abierta, más que llamativo, sobre los últimos cambios y acciones políticas del gobierno no precisamente progres pesa y sorprende.

La presencia del nuevo Ministro Coordinador Capitanich, entró por primera vez a su despacho con una réplica de la Virgen en sus manos, como invitado especial a una reunión de Carta Abierta, la vacilante nota de H.González oponiéndose al ascenso de Milani y la réplica a ojos cerrados ante la realidad de Forster (plena de inexactitudes y exageraciones sobre la década de los 70) van más allá de las buenas intenciones.

Los relatos son elementos muy importantes de la extraordinaria actividad humana llamada política. Pero una de sus condiciones sustantivas es la distancia entre el contenido del relato y lo que consideremos como la realidad. Por ejemplo, entre la fiesta pretendidamente alegre y participativa por los 30 años de democracia y los saqueos y muertes de los días anteriores. Existen algunos grados de libertad en esa distancia, definible como lo ideológico-interpretativo pero la misma no es irresponsablemente elástica.

Si el relato pierde su conexión con la realidad se convierte en puro cuento, puro grupo en el sentido tanguero, popular y nacional del término.
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